La Herida

Todos, o casi todos, albergamos una herida en nuestro interior. Esto puede venir de un hecho traumático, doloroso, que normalmente sucede en nuestra infancia o a temprana edad.

Puede producirse por la sensación de rechazo, de abandono, de pérdida, de falta de cariño, de no ser suficiente, de falta de amor, incluso de abuso o maltrato. Como no somos capaces de integrarlo conscientemente se instala en nuestro inconsciente y de una manera u otro condiciona a futuro nuestras decisiones, creencias, nuestros actos y la propia vida.

Esto nos lleva a elegir una pareja x, a trabajar en esto o aquello, en comportarnos de una manera u otra o a desarrollar patologías que vienen a evidenciar que algo está por sanar.

Llegados a este punto, y si somos valientes, la meditación puede ser una buena herramienta para generar el caldo de cultivo adecuado para sacar a la luz las sombras instaladas en la profundidad de la psique, si estamos preparados para abordarlo.

Por eso cuando la meditación empieza a surtir efecto y asoma el “monstruo” solemos salir corriendo, literal.

🧡 Solo la perseverancia, un acompañamiento adecuado, la voluntad de conocernos y de sanar, va a permitir permanecer sentados, quietos y en silencio para abordar lo que nos corresponde como personas responsables y maduras.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

8 − 5 =