MIRAR DE FRENTE A LOS 60’s

Resulta paradójico que cuantos más años cumplo más alegría de vivir encuentro.

Aun en buena forma, el deterioro del cuerpo empieza a manifestarse, es ineludible e implacable, y no por ello es un drama. La curiosidad es reposada y serena, es más la mirada a la pregunta que su urgente respuesta.

Como dice J. Melloni: El enigma tiene resolución, pero el misterio es eterno, y la eternidad es la medida del tiempo en vertical, no hay línea en horizontal y la infinitud se manifiesta en el presente continuo.

Los objetivos se tornan ilusiones, y éstas brotan desde otro sitio, ya no está tan presente la ambición de la consecución, sino la aceptación de lo que llega, sin tantas expectativas y, por tanto, ausente de éxito o fracaso.

El lujo de lo sencillo, el patrimonio del ser es lo que experimento cada día en la cotidianidad y en las benditas rutinas. La solitud es elegida y disfrutada y, desde ahí, el encuentro es más pleno; más intenso y amoroso el contacto con los demás.

La mirada directa, sin filtros y carente de trasfondo: pornográfica, pasa a ser una visión llena de matices, de sombras, de penumbra, de claroscuros… Lo que le confiere profundidad, sensualidad y hasta cierta calidez. La belleza brota de la lucidez, de la contemplación y de la sabiduría, posiblemente también de la autenticidad, lo otro es superfluo y puntual.

El entretenimiento pasa a ser intratenimiento, los silencios más largos y la comprensión mayor. Se vive sin aspavientos, sin compulsividad y sin la acumulación de conocimiento como sumatorio. Es más importante y sanadora la presencia que el oficio, los argumentos y la razón.

La naturaleza acompaña, es primordial y reparadora. La fusión con ella me amortigua los golpes y me sana silenciosamente.

Agradezco cada momento, cada persona y situación que me he encontrado en mi vida porque me ha llevado a ser quien soy, no cambiaría ni una coma. Voy cogiendo algo de pátina y perdiendo el lustre, el olor a nuevo, el pulido y la asepsia. Entendiendo que es más importante amar que que te amen.

Por más años.

Alea iacta est.

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