LOS HERMANOS

En toda relación fraternal, o en casi todas, existe el amor, la disputa y el conflicto.

Hay un cuento corto de Borges que se llama Leyenda en el que Caín y Abel se reencuentran después de mucho tiempo y Caín le pregunta a Abel:
– Te acuerdas de que te maté?
– No. Me acuerdo de que eres mi hermano.
Uno recuerda su crimen y el otro simplemente que son hermanos, su amor fraternal.

Esto abre una reflexión profunda sobre la culpa, el olvido y el perdón. Y donde el mensaje central pasa por la asunción de que, en el fondo, somos las dos caras de la misma moneda, la luz y la oscuridad, la claridad y la sombra.

A veces parece que, desde el punto de vista sistémico algún miembro decide diferenciarse y romper la fidelidad al clan, el sistema familiar, el patrón dominante, la tradición… A este personaje, con el que me identifico, se le llama oveja negra. Es el que se rebela, cuestiona, protesta, visibiliza. Y al que se le suele considerar el raro.

Y luego está el chivo expiatorio, que es el miembro que sostiene y sobre el que se proyecta la negritud, la oscuridad, la sombra, el conflicto sistémico.

Uno, la oveja negra, genera ruptura y cambio, el otro, el chivo, mantiene unida a la familia evitando el problema real, porque él mismo es el problema. Ya que, mientras uno sea el “malo” los otros somos los “buenos”, sin ser conscientes de que esa figura probablemente viene a expiar la culpa del clan, a servir de ayuda para limpiar y a hacernos tomar consciencia de nuestra verdadera realidad. De que somos lo mismo.

Y tú, quién eres, qué papel desempeñas?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

12 + 14 =